De pequeña, cuando llovía, tenía una manía. Me gustaba pasar la lengua por las gotitas de lluvia que quedaban en la barandilla de mi balcón. Le decía a mi madre que el agua sabía a hierro. Esta fotografía me ha hecho recordar aquellos días. Este trocito de balcón se parece al mío. Besos.
De pequeña, cuando llovía, tenía una manía. Me gustaba pasar la lengua por las gotitas de lluvia que quedaban en la barandilla de mi balcón. Le decía a mi madre que el agua sabía a hierro. Esta fotografía me ha hecho recordar aquellos días. Este trocito de balcón se parece al mío. Besos.
ResponderEliminar