¡Ay! los terrados de esta Barcelona antigua. Cuántas historias podrían contar. Desde verbenas para San Juan y San Pedro, fiestas de cumpleaños de los niños y niñas de la escalera o simplemente, en aquellos años en que no se iba de vacaciones, ¡todos al terrado! con la toalla, la radio, el bronceador y ¡qué bien se pasaba! Luego, por las noches en verano, cada uno subía una silla y hablar, hablar, hablar. Entonces habían pocas teles. Los recuerdos más chulos de la infancia, están en el terrado. Gracias por enseñar. Un beso.
¡Ay! los terrados de esta Barcelona antigua. Cuántas historias podrían contar. Desde verbenas para San Juan y San Pedro, fiestas de cumpleaños de los niños y niñas de la escalera o simplemente, en aquellos años en que no se iba de vacaciones, ¡todos al terrado! con la toalla, la radio, el bronceador y ¡qué bien se pasaba! Luego, por las noches en verano, cada uno subía una silla y hablar, hablar, hablar. Entonces habían pocas teles. Los recuerdos más chulos de la infancia, están en el terrado. Gracias por enseñar. Un beso.
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